La Real Academia de la Lengua Española define fetichismo como «1. Culto de los fetiches, 2. Veneración excesiva de algo o de alguien», así como en psicología: «Desviación sexual que consiste en fijar alguna parte de cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo». Así pues, se trata básicamente de rendir culto a algo de modo que en el plano sexual ese algo se convierte en desencadénate de la excitación.

En el caso de que ese objeto sea imprescindible para conseguir el placer estaríamos hablando de una parafilia. Existen infinidad de parafilias, desde las más conocidas, como la altocalcifilia o sentirse atraído por los tacones altos, hasta la brontofilia, ser excitado por las tormentas o la agalmatofilia y el pigmalionismo, que son el fetichismo por los maniquíes desnudos y por las estatuas, respectivamente.

Son muy comunes los fetichismos materiales por prendas de látex o de encaje: la ropa interior son preciados tesoros para muchos fetichistas, pero las partes del cuerpo o características concretas de las personas forman parte también del placer de muchos. Puede ser una atracción sexual por personas embarazadas, obesas, mayores e incluso el caso de la eritrofilia: personas que se ruborizan.

El fetichismo en el caso de ser un parafilia sí puede convertirse en un problema para quien lo vive ya que lo persigue de forma obsesiva y no logra alcanzar placer sexual sin su fetiche afectando incluso a la vida laboral y social del sujeto. Si no se consigue excitación sin el fetiche, se busca de forma compulsiva y además es causa remordimiento, es imprescindible la búsqueda de asesoramiento profesional ya que resulta ser causa de sufrimiento y existen tratamientos y médicos especializados.

Pero el fetichismo también puede introducirse en las relaciones sin necesidad de que sea una pulsión natural a modo de juego. Se trata de buscar fuentes de placer alternativas a través del fetichismo utilizando por ejemplo la ropa interior usada del otro poniendo los cinco sentidos en ese trozo de tela para rememorar su presencia o participando en un juego de roles. De hecho el fetichismo está presente en muchos juegos sin que quien lo practique le haya puesto nunca esta etiqueta.